Soluciones Antifouling en Ingeniería del transporte por mar

¿Qué es el Antifouling y porqué reviste tanta importancia en instalaciones marítimas?

La bioincrustación o incrustación biológica consiste en la adherencia de algas, moluscos y microorganismos a los cascos y tuberías de los barcos. Este fenómeno provoca serios daños a las embarcaciones e instalaciones marinas, además de consecuencias medioambientales y económicas, ya que genera un mayor gasto de combustible. Afortunadamente existen eficaces tratamientos de prevención, conocidos como antifouling o antiincrustantes.

¿Qué tipos de sistemas anti-incrustantes existen?

Dos son los sistemas más utilizados de antifouling, la pintura antifouling o pintura antiincrustante, ampliamente utilizada para la protección de todo tipo de embarcaciones, y la protección catódica , esta segunda tecnología permite proteger además de los cascos de los barcos, las tuberías y tomas de agua de las instalaciones, profundizamos a continuación en estos dos sistemas:

Pintura antiincrustante

Las pinturas antiincrustantes contienen una resina a la que se le agregan pigmentos colorantes y biocidas -especialmente óxido de cobre-, que son las sustancias químicas que evitan que se fijen las algas, los moluscos y los microorganismos. Algunas resinas se disuelven gradualmente, liberando progresivamente los biocidas. Otras son insolubles y forman pequeños poros por los que se desprenden los plaguicidas. Las pinturas antifouling se aplican en la carena de las naves para evitar la proliferación de los organismos marinos. Sirven también como barrera protectora contra la corrosión en el caso de cascos metálicos, además de mejorar el rendimiento y la maniobrabilidad de las embarcaciones pequeñas. La preparación de la superficie es un paso de fundamental importancia para garantizar la eficacia del procedimiento. Al retirar el barco del mar, luego de finalizada la temporada de navegación, deben ser removidos todos los especímenes adheridos, utilizando agua a presión y, cuando la tarea lo exija, una rasqueta. También hay que desprender los restos de pinturas anteriores que hubieran quedado. Esta operación debe ser realizada de manera muy meticulosa, cuidando de no dejar ningún tipo de desecho. Para que la superficie del casco quede, además de limpia, completamente lisa y regular es necesario utilizar una lijadora y luego cubrir las imperfecciones y los agujeros con masilla. Cuando el material se ha secado y solidificado completamente, debe pulirse nuevamente la zona con lija fina. Finalmente se retira el polvillo con agua, quitando cualquier residuo.

Existen diferentes opiniones en relación al momento ideal para aplicar la pintura antifouling a la embarcación, por lo que es recomendable seguir las indicaciones del fabricante, quien también podrá aconsejar acerca de la cantidad necesaria para cubrir la superficie deseada. Antes de comenzar a pintar debe utilizarse cinta de pintor para proteger alrededor de la línea de flotación, tapando también ánodos, ejes y sensores. Se recomienda utilizar un rodillo y comenzar por la zona cercana a la línea de flotación y el timón, que son los lugares que requieren dos manos del producto. Una brocha pequeña es de gran ayuda para pintar los ángulos cerrados y sectores de difícil acceso. Para extender el antifouling de manera homogénea, cubriendo perfectamente toda la superficie, el rodillo debe moverse en diferentes direcciones, como si se tratara de un pincel. Antes de que la pintura se seque completamente debe quitarse la cinta de enmascarar utilizada.

Si eres propietario de una embarcación quizá te interese ampliar más información en este artículo sobre la pintura antifouling de http://www.fondear.org/infonautic/equipo_y_usos/Bricolaje/Antifouling/Antifouling.htm

Antifouling con protección por protección catódica para tuberías y conducciones en barcos

La bioincrustación genera también serios problemas dentro de las tuberías de enfriamiento de agua de mar de los barcos. Los organismos marinos entran junto con el agua a este circuito refrigerante, encontrando un ambiente que beneficia su proliferación: pueden adherirse cómodamente a la superficie interna de los tubos, la temperatura es muy adecuada para su subsistencia y obtienen oxígeno y alimento de manera constante. Cuando estos especímenes crecen, van obstruyendo las tomas y las vías de agua, provocando, primero, un funcionamiento anormal del sistema y, posteriormente, su colapso. Además de este serio problema, la incrustación biológica genera corrosión en las tuberías y dificultades en otros procedimientos, tales como el filtrado y la ósmosis inversa.

Antifouling y solución con protección catódica en barcos

Imagen con explicación del sistema de Antifouling por protección catódica obtenida de la web de Llalco Fluid Technology.

Una solución eficaz a todas estas complicaciones es la protección catódica. Este sistema que está basado en la electrólisis del agua consiste en la generación de iones positivos de cobre que, transportados por el propio caudal de líquido y distribuidos a lo largo de las tuberías de enfriamiento, crean un medio desfavorable para el asentamiento y desarrollo de los organismos marinos. De este modo se evita por completo la bioincrustación y se anulan sus consecuencias negativas. Gracias a la misma técnica, aunque mediante iones de aluminio o de hierro, se logran soluciones anticorrosivas para los tubos de cuproníquel o acero. El sistema consta básicamente de un par de electrodos situados en cada toma de fondo y controlados por un panel automatizado que provee la energía necesaria para su funcionamiento. Cuando el barco no cuenta con el equipo antifouling, es posible instalarlo con mayor o menor complicación en función del tipo de buque.