Parasol Metropol de Sevilla una inmensa pérgola de madera

El centro de la ciudad de Sevilla esconde una sorpresa colosal en su Plaza de la Encarnación. Una estructura de madera de líneas vanguardistas que es al mismo tiempo un mercado municipal, un museo arqueológico, una plaza pública y un mirador que ofrece una de las mejores vistas del casco antiguo de la capital andaluza. Es el Parasol Metropol del arquitecto alemán Júrgen Mayer, al que la gracia andaluza bautizó para el resto de sus días como ‘Las Setas de la Encarnación’, y que recuerda a las estructuras con aspecto de pérgola del interior del aeropuerto de barajas.

Parasol Metropol de Sevilla

Las dimensiones de esta enorme pérgola  son más que respetables, 150 metros de largo por 70 metros de ancho. Por esas dimensiones, algunos la consideran la estructura de madera más grande del mundo.

La Plaza de la Encarnación de Sevilla siempre tuvo un mercado de abastos, mercado que desapareció, como tal, en 1948 siguiendo planes de renovación urbana de la época. Algo del mercado se mantuvo en el lugar hasta 1973.

En la década de 1990, se intentó construir un aparcamiento subterráneo con una estructura habilitada como mercado en la planta superior, sin embargo, mientras se realizaban las obras aparecieron en el subsuelo restos romanos y moriscos que fue necesario preservar. Para ello, el proyecto dio un nuevo giro y se abrió un concurso de ideas para remodelar la zona, preservar los restos y dar una nueva vida económica y social al espacio.

La construcción del Parasol Metropol no fue una apuesta sencilla. Desde el primer momento estuvo sometida a todo tipo de dificultades técnicas y controversias. Así, en 2007 la firma Arup, encargada del proyecto de ingeniería, informó a las autoridades  sevillanas de que la construcción, tal y como había sido concebida, resultaba no construíble, y técnicamente inviable, en tanto que los materiales con los que iba a levantarse no habían sido suficientemente probados para soportar los pesos y tensiones descritos en el proyecto. No había literatura técnica sobre los mismos.

Se trataba de madera de abedul de Finlandia que ofrecía secciones de proyecciones longitudinales que no eran adecuadas para las cargas previstas. Una solución de compromiso fue la reforzar toda la estructura, sin embargo pronto se vio que no era posible, el exceso de peso no era viable.

La solución se encontró finalmente en 2009 en la adopción de una técnica de encolado de madera. Las dificultades, añadidos y retrasos en el comienzo de las obras incrementaron el costo de la obra hasta acercarse a los 100 millones de euros.

La idea de crear un lugar emblemático de nuevo cuño en la Plaza de la Encarnación, en el centro histórico de la ciudad de Sevilla se planteó en el ayuntamiento de la capital andaluza en 2004, sobre todo, para renovar la plaza y, de paso, para revitalizar la zona comercial adyacente.

El Ayuntamiento de Sevilla abrió un concurso internacional para crear una estructura que funcionara como plaza pública, pero que pudiera contener también un mercado, un museo arqueológico y una zona multifuncional. El objetivo último era crear en el corazón de Sevilla un hito icónico que ofreciera un perfil renovador y futurista que se convirtiera por sí mismo en un atractivo turístico. Finalmente se eligió el proyecto Parasol Metropol.

Estructura

La estructura del Metropol Parasol está formada por seis elementos que adoptan la forma de paraguas y que ofrecen un perfil fungiforme. No es casualidad que los sevillanos las hayan denominado desde un primer momento como ‘Las Setas’.

El diseño está inspirado en las bóvedas de la Catedral de Sevilla y en los ficus que pueblan la vecina Plaza del Cristo de Burgos. La obra tiene cuatro niveles, uno subterráneo, otro a la altura de la calle, un tercero y un cuarto elevados que se diseñaron como terrazas panorámicas.

Las partes altas de la construcción se entrelazan por arriba formando una única cubierta, un parasol. Lo más característico de la construcción son sus costillas que arman una distribución espacial a modo de retícula en la que cada una de sus nervaduras ofrece una curvatura propia. Así, el conjunto entrega a la vista una sensación de movimiento ondulatorio que supera el estaticismo de una arquitectura fija.

La cubierta está situada a 26 metros sobre el nivel de la plaza y se apoya sobre seis grandes troncos cilíndricos fabricados en hormigón armado. Sin embargo, estos troncos son más ligeros de lo que parecen a simple vista, están huecos y por ellos suben y bajan ascensores que conducen a diferentes niveles de la construcción.

La parte superior está rematada con una terraza que ofrece vistas panorámicas del casco histórico de Sevilla. Las dos secciones más grandes del conjunto, y a 22 metros de altura, acogen un restaurante y un espacio multifuncional. Bajo la estructura de los grandes parasoles se abre una gran plaza elevada que está conectada con la superficie de la Plaza de la Encarnación con una gran escalera.

Esta plaza viene a ser la parte alta del espacio comercial que se organiza alrededor de pequeñas tiendas y que forman el mercado municipal solicitado en  las bases del concurso.

Por debajo del mercado, el Parasolalberga un ‘Antiquarium’, un centro permanente de exhibición de material arqueológico en el que se pueden ver los vestigios más significativos hallados precisamente en la Plaza de la Encarnación.

La obra estuvo muy sometida a controversias, en especial por los sobrecostes de una construcción considerada experimental. Sólo se abrió al público en 2011, después de seis años de obras que triplicaron por tres los presupuestos iniciales.

Los gastos imprevistos también fueron motivados por la necesidad de preservar los restos arqueológicos descubiertos en el lugar. Un inusual periodo de lluvias copiosas en Sevilla durante las obras retrasó y dificultó aún más el progreso de los trabajos.

Hoy ‘Las Setas de la Encarnación’ son una atracción turística de primer nivel en Sevilla. Sólo durante el primer año, su mirador acogió a un millón de visitantes. Independientemente del enfoque que se quiera adoptar sobre la idoneidad o no del proyecto, ‘Las Setas de la Encarnación’ son un lugar muy solicitado bajo el que encontrar sombra en los calurosos días del verano de la capital sevillana.